Gloria Terrae

CULTIVAR TAMBIÉN SIGNIFICA EXPERIMENTAR.

Semillas de algodón cubiertas de pelusa
Abejas trabajando en un panal dentro de una colmena de Gloria Terrae

En los campos de Gloria Terrae observamos cómo responde el algodón al calor, a las características del suelo y a la evolución de las estaciones. Los conocimientos adquiridos orientan nuestro trabajo con las variedades y las semillas de algodón, con el objetivo de identificar plantas cada vez mejor adaptadas a las condiciones de Sicilia.

La investigación agrícola sigue también otra línea: durante la floración estudiamos la actividad de las abejas y las posibilidades de producir miel de algodón. Son dos ámbitos de experimentación que se desarrollan mediante el proyecto Etna 26 y el estudio del potencial de la floración.

Abeja polinizadora sobre una flor de algodón

LA MIEL QUE NACE DEL ALGODÓN.

Panal de cera de abeja con celdillas llenas de miel

01 / MIEL DE ALGODÓN

Durante la floración, los campos de algodón atraen a abejas y otros insectos polinizadores. Esta actividad ha dado lugar a una investigación experimental sobre la producción de miel de algodón, destinada a estudiar sus posibilidades de producción y sus características.

El estudio profundiza en la relación entre la floración de la planta, la actividad de las abejas y el entorno agrícola. El proyecto sigue en fase experimental y nos permite explorar un posible aprovechamiento del cultivo más allá de la producción de fibra.

LA INVESTIGACIÓN

EMPIEZA

EN LA TIERRA

UNA SEMILLA ITALIANA PARA UNA CADENA TEXTIL ITALIANA.

Actualmente, gran parte de las semillas utilizadas para cultivar algodón en Italia procede del extranjero, especialmente de Grecia. Incluso cuando la fibra se cultiva y transforma en Italia, las variedades empleadas suelen haberse desarrollado en otros países.

En el pasado también existían variedades italianas, como Cotone Biancavilla, cultivada antiguamente en Sicilia y hoy desaparecida. Con el abandono progresivo del cultivo del algodón durante la segunda mitad del siglo XX, también se perdieron semillas y conocimientos agrícolas relacionados con esta producción.

Para desarrollar una cadena textil italiana que comience verdaderamente en el cultivo, es necesario trabajar también con la semilla. Esta necesidad está en el origen del compromiso de Gloria Terrae con la selección de variedades.

Algodón cosechado dentro de un saco de yute, iluminado por el sol
Campo de algodón en Sicilia con un tractor al fondo
Manos examinando de cerca una flor de algodón
Hileras de plántulas de algodón en macetas, dispuestas junto a las filas de un campo en Sicilia

Una semilla que aprendede Sicilia.

Sicilia impone a las plantas unas condiciones concretas: veranos muy calurosos, suelos con características diferentes y ciclos naturales ligados al clima de la isla. De esta relación surge la idea de desarrollar un algodón capaz de responder cada vez mejor al entorno en el que crece.

Etna 26 es el proyecto de hibridación floral de Gloria Terrae, desarrollado mediante métodos de agricultura orgánica. En él se cruzan plantas seleccionadas por su capacidad para afrontar temperaturas elevadas, con el objetivo de desarrollar un algodón productivo y adaptado a las condiciones de los terrenos locales.

La investigación sigue las generaciones sucesivas y observa cómo se transmiten y consolidan con el tiempo las características seleccionadas. Así, la semilla adquiere un papel central: representa el punto de partida para construir una relación cada vez más estrecha entre la planta y el territorio.

Etna 26 tiene como objetivo obtener un algodón seleccionado en Sicilia, cuya identidad agrícola comience en la semilla y tome forma en las condiciones de la isla.

Gloria Terrae

LA INVESTIGACIÓN AVANZA CON EL INTERCAMBIO DE IDEAS.HABLEMOS.

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